El hidrógeno verde, también llamado hidrógeno renovable, es el que se obtiene a partir del agua mediante electrólisis usando electricidad de origen renovable. Frente al hidrógeno gris, producido normalmente a partir de gas natural, su interés está en que puede ayudar a descarbonizar procesos industriales y modos de transporte donde la electrificación directa es más difícil, como parte de la industria química, el refino o el transporte pesado. En España, el propio Ministerio para la Transición Ecológica lo sitúa como una palanca para crear nueva cadena de valor industrial y empleo ligado a la transición energética.
En ese mapa, la provincia de Huelva ocupa una posición singular. No parte de cero: ya cuenta con uno de los grandes polos industriales del sur de Europa, con puerto, infraestructuras energéticas, industria química y de refino, y capacidad logística para exportar productos derivados. Por eso varios de los proyectos más ambiciosos anunciados en España se concentran en Palos de la Frontera y en el entorno del Puerto de Huelva. Además, el Puerto y Enagás firmaron en 2023 un acuerdo para impulsar proyectos de gases renovables y estudiar nuevas infraestructuras e interconexiones vinculadas al hidrógeno verde y a la futura red troncal española de hidrógeno, lo que refuerza la idea de Huelva como nodo industrial y logístico, no solo como lugar de producción.
El proyecto más visible hoy es el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde de Moeve, antigua Cepsa. Su primera fase en Huelva se desarrolla en el Parque Energético La Rábida, en Palos de la Frontera, bajo la denominación Onuba. En marzo de 2026, Moeve comunicó que su consejo de administración había aprobado la decisión final de inversión para empezar la construcción “en las próximas semanas”, y definió esta primera fase como un proyecto de 300 MW, con posibilidad de ampliación en 100 MW adicionales.
Ahora bien, conviene matizar un punto importante para no dar por cerrada una cifra única: otras referencias oficiales de la propia compañía y de la Junta de Andalucía han manejado capacidades algo distintas para la instalación onubense. En junio de 2025, Moeve habló de una planta en Palos con 405 MW de electrólisis al referirse a la ayuda de 303,75 millones de euros recibida del PERTE ERHA; y en febrero de 2025 la Junta describió la fase Onuba como una planta de 400 MW en La Rábida. Lo más prudente, por tanto, es interpretar que el proyecto ha sido comunicado en distintos momentos con cifras que responden a versiones o alcances diferentes de su desarrollo, aunque todas sitúan a Huelva ante una de las mayores plantas de hidrógeno verde del sur de Europa.
Más allá de la potencia exacta finalmente ejecutada, el peso del proyecto es indiscutible. La Junta de Andalucía lo considera estratégico y lo ha incorporado a la Unidad Aceleradora de Proyectos. Según esa misma información oficial, la fase de Huelva suministrará hidrógeno verde tanto a instalaciones propias como a terceros y requerirá líneas subterráneas de alta tensión desde las subestaciones de Palos y Colón. La administración andaluza cifra además en 480.000 toneladas de CO₂ al año el ahorro potencial de emisiones asociado a esta planta onubense. En paralelo, Moeve enmarca el conjunto del valle andaluz —sumando Huelva y San Roque— en una inversión superior a 3.000 millones de euros, con una capacidad conjunta prevista de hasta 2 GW y una producción de hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno verde.
El otro gran proyecto llamado a transformar el polo químico onubense es el de Iberdrola y Fertiberia en Palos de la Frontera. Iberdrola informó en 2023 de que su proyecto de hidrógeno en Palos había sido seleccionado como Proyecto Importante de Interés Europeo. Según esa comunicación, la primera fase contempla un electrolizador de 200 MW, con capacidad para producir 23.000 toneladas al año de hidrógeno, una inversión de 450 millones de euros y más de 1.000 empleos en esa primera etapa. La segunda fase elevaría el desarrollo con otros 370 MW, hasta completar un proyecto de gran escala destinado, entre otros usos, a abastecer a Fertiberia para la producción de fertilizantes verdes en su planta de Palos.
Ese proyecto no debe verse como una isla. Iberdrola señala además que su alianza con Fertiberia prevé desarrollar 830 MW de hidrógeno verde hasta 2027 entre Puertollano y Palos de la Frontera, con una inversión total de 1.800 millones de euros. En el caso de Huelva, esto refuerza la idea de que el hidrógeno renovable no se plantea solo como combustible, sino como materia prima para fabricar productos industriales con menor huella de carbono, especialmente fertilizantes y amoniaco verde. Ese es, probablemente, uno de los puntos fuertes de la provincia: no solo producir, sino consumir e integrar ese hidrógeno dentro de una estructura industrial ya existente.
Junto a las plantas estrictamente orientadas a producir hidrógeno, Huelva también está atrayendo proyectos industriales que dependen de esa nueva economía de moléculas verdes. Uno de los más destacados es la futura planta de metanol verde promovida por Moeve y C2X en el Puerto de Huelva, en Punta del Sebo. Según la información presentada por las compañías, esta instalación aspira a producir 300.000 toneladas anuales y a entrar en operación en 2028. No es una planta de hidrógeno como tal, pero sí una pieza relevante del ecosistema, porque el metanol verde es uno de los derivados con mayor potencial para descarbonizar transporte marítimo, aviación e industria química.
En resumen, la provincia de Huelva se está configurando como uno de los enclaves más importantes de España para el despliegue del hidrógeno verde. Palos de la Frontera concentra hoy los dos grandes proyectos tractores conocidos —Moeve Onuba e Iberdrola-Fertiberia— y el Puerto de Huelva se perfila como soporte logístico e industrial para nuevos combustibles y derivados. Aun así, sigue siendo importante distinguir entre proyectos anunciados, ayudas concedidas, tramitación administrativa y obras realmente iniciadas, porque las cifras y calendarios pueden ajustarse con el tiempo. Lo que ya parece claro, con datos oficiales encima de la mesa, es que Huelva no se está moviendo en los márgenes de esta transición: está en el centro.














